martes, 28 de octubre de 2014

tradicuones, costumbres y cultura

Tradiciones y costumbres
La población de la entidad guerrerense se encuentra integrada por cuatro grupos étnicos: mixtecos, tlapanecos, nahuas y amuzgos, así como la población mestiza y en menor medida el grupo afromestizo.
Debido a la heterogeneidad de su población, el estado de Guerrero tiene tradiciones muy diferentes en cada región. La música y la danza también tienen características muy particulares en las que se puede apreciar la mezcla de los diversos grupos étnicos que han convivido en la entidad. En la Tierra Caliente se baila el gusto y el son. Ambas procedentes del llamado “Sonecillo de la Tierra Caliente” y el pan de jarabe que trajeron las caravanas artísticas españolas.
Originarios de la Costa Chica de Guerrero, con el nombre de artesa, adoptados y adaptados al sentimiento y estilo de los tixtlecos, los “arranca zacate” y los jarabes son los que se bailan como preámbulo de un son, (derecho o de imitación) palomo o chilena, que dan lugar para formar el fandango en los barrios de Tixtla.
El fandango en Tixtla se realiza en las fiestas del patrón de las capillas o iglesias de los barrios o en las festividades cívicas; los músicos se acompañan con arpa, vihuelas y el cajón de tapeo. Normalmente la tarima es rodeada de camapés o sillas, que es donde se sientan las mujeres que van a bailar y en uno de los extremos se colocan los músicos. Los bailadores permanecen de pie. En esta región los bailes característicos son los sones de artesa, la chilena, los paseos, palomos, zapateados, el jarabe y los corridos de gran influencia hispana y sudamericana e indígena.
Las bandas de viento, llamadas “Chile Frito” son muy acogidas por los guerrerenses, puesto que son las principales animadoras de las fiestas populares. Las danzas de los Tlacololeros, los Tecuanes, los Viejitos, los Manueles, los Doce Pares de Francia, son los bailes más tradicionales de la entidad.

Cultura 
La riqueza cultural guerrerense es uno de los acervos más grandes del país. Son de reconocimiento internacional sus delicadas artesanías de laca, plata y oro, sus exquisitos bordados textiles y suculentos platillos con influencia de distintas cuturas.


Con influencia indígena, española y francesa, la cocina en Guerrero es motivo de celebración. La congregación francesa de la orden del “Verbo Encarnado”, dejaron un legado culinario en la sociedad guerrerense del siglo XIX. Así, el mole de jumil típico de Taxco, los pichones y codornices de Iguala, el pulpo enamorado de Acapulco y los panques de arroz en Teloloapan son sólo una pequeña muestra.

De procedencia hispana e indígena, se preparan hoy en día deliciosas memelas, atole blanco, pozole verde, chilpancingueñas, marquesote chilapeño y semitas mixtlecas.

Una de las artes más tradicionales de Guerrero es la alfarería, las manos de los artesanos mezclan barro con pedazos de algodón para producir bellos jarrones, cántaros, ollas y esculturas que al secarse serán hermosamente decorados con pincel. La tradición indígena en la elaboración de estas piezas le concede un gran valor artístico a la producción alfarera de los municipios del valle central del estado como son Zacoalpan, Nuitzalapa, Atzacualoya, Tixtla, Zumpango de Neri y Huitzuco.

La “Feria Nacional de Plata” es celebrada en Taxco, capital de la orfebrería en plata en México. La orfebrería en oro se produce en Iguala, Ciudad Altamirano, Coyuca de Catalán, Arcelia y Ometepec.
Las artesanías elaboradas con laca de madera de linaloe provienen de las comunidades de Olinalá Temalcalcingo, Ocotepec y Acapetlahuaya. El particular aroma de esta madera las distingue en mercados internacionales, en donde se pueden encontrar las tradicionales cajitas, charolas, máscaras y joyeros además de biombos y marcos.
También, los dibujos que decoran los objetos encontrados en el mercado artesanal de Xalitla gozan de fama internacional. Los dibujantes guerrerenses son contratados en México y el extranjero para pintar hermosos murales.

Las mujeres indígenas de las comunidades mixtecas, amuzgas y nahoas aún visten de forma tradicional, hilando y tejiendo ellas mismas los intrincados y coloridos patrones de cada pieza de su vestimenta. Manteles, servilletas, rebozos y huipiles, de calidad internacional se tejen en los telares de las comunidades indígenas de Tlacoachistlahuaca y Xochistlahuaca, Yoloxóchilt y Chilapa.

Una de las expresiones culturales más arraigadas en la sociedad guerrerense es la danza. Los guerrerenses han danzado a lo largo de la historia del estado, para festejar, para evangelizar, para hacer denuncia social o para representar a la flora y fauna del lugar. Así, encontramos la Danza de los Tlacoloteros o sembradores de maíz representada en el centro del estado; la Danza de los Diablos, cuyo objetivo es enseñar sobre la diferencia entre el bien y el mal; la Danza de los Manueles permite al pueblo descargar su rencor ante la clase social alta del siglo XVIII; la Danza de los Tecuani que describe las actividades de caza del tigre y que en náhuatl significa “algo que come”. Otras danzas de la región son las danzas de los Tejoneros, de los Maizeros, de los Pescadores, de los Zopilotes, de los Moros y de los Machos.

Y de la mano de esta forma de arte está la música. Grandes y numerosos compositores y cantautores guerrerenses destacan en el repertorio musical mexicano. Entre los más famosos están Margarito Damián Vargas, Antonio I. Delgado, Juan Bartola Tavira, Vidal Ramírez, Aurelio F. Galindo, el primer trío mexicano “Los Cancioneros del Sur” al mando de Mingo Sánchez, y los cantautores Cristal, Oscar Athié y Joan Sebastián. Además de grupos de música tropical y popular, los Yonics, Grupo Caribe y Acapulco Tropical.

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